Vuelta al cole en tiempos del coronavirus: ¡por favor, bajen la ratio!

Cinco semanas han pasado desde la última sesión de implantación del Plan de Autoprotección en centros educativos. La imagen de esta entrada corresponde a ese habitual momento de #lunesdeconferencias donde, por entonces, nos desplazábamos a San Fernando (Cádiz)  a exponer al personal laboral y docente los aspectos a tener en cuenta en situaciones de emergencias.

Avanzado el mes de abril, con el último trimestre en marcha nos preguntamos: ¿cómo será la vuelta a las aulas en tiempos del COVID-19? ¿Está preparada la infraestructura docente para combatir posibles contingencias derivadas del coronavirus? A la responsabilidad que la administración ha delegado en los centros educativos para que de forma autónoma decidan sobre la evaluación del trimestre, nos preguntamos si el modo en el que se plantee la «vuelta al cole», sea cuando sea, también recaerá en los equipos directivos, como otros muchos asuntos. 

La administración educativa no concreta, y algunos docentes ya se aventuran a plantear distintos escenarios tanto de evaluación como de incorporación, con una vuelta a las aulas de forma escalonada, tanto a nivel de docentes como de alumnado, de forma que se mantenga un distanciamiento y adoptando nuevas medidas de seguridad.

Si los centros educativos tuvieran una ratio menor a las actuales, la vuelta a las clases no supondría un gran esfuerzo organizativo, en este sentido. Por no hablar de la calidad de la educación, que desde hace años, da pie para un infinito debate. ¿Y si la seguridad y la salud en las aulas dependiera de la ratio? ¿Cómo se va a garantizar que el alumnado mantenga la distancia recomendada por las autoridades sanitarias? 

A efectos de calcular la ocupación en las aulas, en materia de seguridad en los edificios, el Código Técnico de la Edificación asigna una relación de entre 1,5 a 2 metros cuadrados / persona. Si pensamos en las medidas de distanciamiento que actualmente se están promoviendo comprenderemos, inmediatamente, que ni siquiera desde el diseño arquitectónico se cumplen los mínimos preventivos. 

¿Y qué ocurrirá cuando se practiquen los obligatorios ejercicios de simulacro de evacuación o confinamiento? Si la ratio continúa descontrolada, ¿cómo garantizaremos evitar la aglomeración de personas en la evacuación de pasillos, escaleras y puntos de reunión?

En dosurbanas pensamos que de esta crisis sanitaria se deben extraer numerosas reflexiones y tomar en consideración las lecciones aprendidas. Duplicar o triplicar la inversión en la Educación y en la Sanidad, dos de los sectores que a nuestro juicio se han visto sin duda más señalados y, por último, aprender a vivir en una nueva normalidad, diferente a la que ya conocíamos.