Autor: alberto moreno | dosurbanas

Vuelta al cole en la «nueva normalidad»

A menos de un mes del final de este atípico curso escolar, y mientras se avanza en la fases de la desescalada hacia la «nueva normalidad», todavía no está del todo claro cómo se van a organizar los centros educativos para la vuelta al cole en septiembre. En Andalucía, a fecha de hoy, se trabaja en tres posibles escenarios: (1) la vuelta habitual dentro de una cierta normalidad con unas medidas básicas de higiene, (2) un regreso condicionado con rigurosas medidas preventivas adoptadas por las autoridades sanitarias, o (3) que en algún momento se deba volver al estricto confinamiento por la aparición de un nuevo rebrote.

En dosurbanas autoprotección ya trabajamos en un Plan de Movilidad y Ocupación de espacios en centros educativos, concreto para cada centro, que reforzará al Plan de Actuación ante una contingencia derivada de la detección de un posible caso de coronavirus COVID-19 en el aula, que ya hemos elaborado para más de un centenar de centros en Andalucía. Se trata de un protocolo particular para el personal de los centros educativos, en el que se describen aspectos a tener en cuenta en caso de sospecha o de posibles síntomas compatibles con el COVID19 de una persona en el edificio, y sobre cómo hacer un adecuado uso de las instalaciones. Este protocolo de emergencia se sumará a otros ya existentes en los Planes de Autoprotección y Emergencias en el ámbito educativo, y que no deberían caer en el olvido. 

Como punto de partida, vamos a analizar un escenario intermedio en el que se regresaría a las aulas con unas medidas de distanciamiento social (2 metros entre personas), lo cual nos llevaría a estudiar qué ocupación máxima admitirían las aulas con este requisito. 

Comenzaremos este análisis apoyándonos en los edificios de más reciente construcción, tomando como referencia las Normas de diseño y constructivas de edificios docentes publicada en la Orden de 24 de enero de 2003 de la Consejería de Educación y Ciencia. BOJA número 43 de 5 de marzo de 2003. En estas normas, que siempre hemos empleado a la hora de licitar un proyecto para un edificio de estas características, se fijan entre otros una serie de parámetros dimensionales y funcionales atendiendo al uso concreto del espacio.

Si partimos del estudio de la tipología más básica, el aula de primaria con unos 45,00 m² está indicada para una previsión de una ocupación de 25 alumnos/as + 1 docente. Si aplicamos una restricción gráfica de distanciamiento de 2,00 metros, obtenemos una ocupación máxima de 12 alumnos/as + 1 docente, lo que supone una reducción por debajo del 50% de la ocupación habitual. La misma operación la hemos trasladado al aula de infantil, de unos 50,00 m², y el resultado gráfico que obtenemos es prácticamente el mismo, considerando en este caso la agrupación del mobiliario por equipos, habitual en este tipo de nivel.

Otra de las conclusiones inmediatas que obtenemos es sobre el equipamiento mobiliario de las aulas. Habría que tratar de llevar a cabo una simplificación radical para que quede garantizada la seguridad de utilización como la de evacuación del aula. Por nuestra experiencia en las visitas a los centros, esta circunstancia ya es compleja de afrontar en condiciones normales por lo que podría tomarse como excusa tratar de cumplir con estas medidas de seguridad.

Nuestro servicio de asesoría técnica en materia de autoprotección, nos ha llevado a visitar alrededor de 400 centros educativos por nuestra comunidad autónoma. Esto nos ha proporcionado un amplio catálogo de tipologías de edificios, muchos de ellos muy repetidos a lo largo de nuestra geografía, como el caso de los edificios del Plan de Urgencia de Andalucía, conocidos como (PUA), de los años 60-70. La tendencia en las nuevas edificaciones docentes, en comparación a las construcciones más antiguas, está marcada por una reducción significativa de los espacios destinados a aulas, así como la de los espacios comunes.

En un primer ejemplo, traemos una de las distribuciones habituales de una de las categorías PUA. La media de superficie por aula tipo alcanza los 60,00 m². Sin embargo, al aplicar la restricción del distanciamiento (2,00 m) obtenemos el mismo número de ocupantes (12+1). 

En cuanto a la movilidad por las zonas comunes (pasillos y escaleras), podría plantearse un recorrido de un único sentido entorno al patio central, considerando la regla de la mano derecha, y empleando cada núcleo de escaleras para un sentido de la marcha, una de subida y otra de bajada. De esta forma se evitaría el cruce del alumnado por pasillos estrechos. En el caso de dependencias que se encuentran en situación de «fondo de saco», se debería plantear un sistema de «ceda el paso», respetando los sentidos unidireccionales de los flujos, e introduciendo normas de prioridad como: «dejar salir antes de entrar».

En una segunda categoría PUA, muy generalizada en Andalucía presenta espacios más amplios llegando a alcanzar una media de superficie por aula de 75,00 m², lo que permite ampliar la ratio de ocupación hasta las 16+1. Sin embargo, en algunos de los centros de este tipo visitados, la distribución original se ha visto ya modificada por la necesidad de acoger nuevos espacios y, por tanto, habría que considerar cada caso concreto.

A nivel de movilidad por las zonas comunes es muy frecuente, para esta tipología, encontrar dependencias que se encuentran en situación de «fondo de saco». Aquí cobraría gran importancia el planteamiento del sistema «ceda el paso», respetando los sentidos unidireccionales de los flujos, e introduciendo normas de prioridad como: «dejar salir antes de entrar», cuando el ancho de los pasillos no permita una distancia mínima. Al igual que en la categoría PUA anterior, esta tipología cuenta con doble núcleo de escaleras, por lo que sería muy útil asignar a cada una de ellas un sentido de uso: «solo subida» y «solo bajada».

A toda esta planificación, habría que sumar las medidas y medios preventivos y equipamiento de protección individual y colectiva, proporcionada por la administración educativa, al amparo de la Ley de PRL. En este sentido, será preceptivo adoptar medidas informativas que ayuden a implementar toda esta planificación y protocolos de forma eficaz, entre los usuarios del centro. 

Por todo ello, será de gran utilidad la publicación de paneles informativos sobre normas a tener en cuenta para establecer un espacio libre de COVID19, la instalación de puntos o estaciones de higiene y desinfección, y toda la señalización necesaria para llevar a la práctica la planificación de la movilidad y ocupación en las instalaciones educativas.